Diagnóstico y Tratamiento





Su diagnóstico:

La mayoría de los niños con síndrome de Angelman son diagnosticados entre los 9 meses y los 6 años de edad, cuando se hacen evidentes los síntomas físicos y conductuales.

"Los familiares con hijos e hijas con SA reciben el diagnóstico en momentos diferentes. Algunos lo reciben en el primer momento, es decir, cuando nacen. Otros, en cambio, después de unos meses y el resto puede pasar años hasta obtener un diagnóstico claro" (Ponce, 2008)

Para realizar y confirmar  el diagnóstico se utiliza un análisis de sangre. Se realizarán varias pruebas genéticas con la muestra de sangre. Estas pruebas buscan:


  • Cualquier cromosoma o fragmento de cromosoma que falte.
  • Cambios en el gen UBE3A de la madre o del padre que pueden haber transmitido.
  • Cambios en el gen UBE3A del niño que le impedirían funcionar.

Para cada niño con síndrome de Angelman, es importante conocer la mutación genética que causó la afección. Esto ayuda a determinar la probabilidad de tener otro hijo con síndrome de Angelman.


Alteraciones de desarrollo y físicos (obtenido del documento del 2005 referido a criterios Diagnósticos Consensuados)

Consistente (100%)

− Desarrollo demorado, funcionalmente severo.

−Alteración de movimientos o de equilibrio, usualmente ataxia en el caminar y/o movimientos temblorosos de los miembros. El temblor en los movimientos puede ser leve. Puede no parecer realmente ataxia, pero suele ser un caminar vacilante, inestable, errático o con movimientos rápidos y torpes.


− Peculiaridad en el comportamiento: cualquier combinación de risa/sonrisa frecuente, personalidad afable y sonriente, personalidad fácilmente excitable, a menudo con sus manos en alto, revoloteando o haciendo suaves movimientos.

− Conducta hiperactiva.

− Problemas de habla: ausencia del habla, o un uso mínimo de palabras. Mayor habilidad en la comunicación receptiva (comprensión) mas que en la verbal.


Frecuente (más del 80%)

− Retraso en el crecimiento de la circunferencia de la cabeza, que resulta en microcefalia: 2 desvíos estándar (DS)3 del Perímetro Cefálico normal a los 2 años de edad. La microcefalia es más pronunciada en aquellos con deleciones del cromosoma 15q11.2-q13.

− Convulsiones que comienzan habitualmente antes de los 3 años de edad. La gravedad de las convulsiones disminuye con la edad, pero persisten durante la edad adulta.

− Electroencefalogramas anormales, con un patrón característico, como se detalla en el texto. Las anormalidades del EEG4 pueden observarse en los primeros 2 años de vida y pueden preceder las características clínicas, motivo por el cual a menudo no se correlacionan con los episodios clínicos de convulsiones.



 Asociados (20-80%)

− Occipucio plano.
− Hendidura occipital.
− Lengua protuberante.
− Sacar la lengua, problemas para chupar/tragar.
− Problemas de alimentación y/o hipotonía troncal durante la infancia.
− Prognatismo.
− Boca ancha, dientes espaciados.
− Babeo frecuente.
− Masticación excesiva de objetos que muchas veces se llevan a la boca
− Estrabismo.
− Piel hipopigmentada, cabello claro y el color claro de los ojos (en comparación
con su familia) que se ve solamente en casos de deleción.
− Reflejos hiperactivos en los miembros inferiores.
− Brazos levantados, flexionados, especialmente cuando deambula.
− Marcha con pasos amplios y tobillos pronados o posicionados en valgo.
− Sensibilidad aumentada al calor.
− Ciclos anormales de sueño/despertar, así como una disminución en la necesidad de dormir.
− Atracción/fascinación por el agua, fascinación por objetos crujientes, tal como
cierta clase de papeles o plásticos.
− Conductas anormales en la alimentación.
− Obesidad (en los niños mayores)
− Escoliosis.
− Constipación.

En la actualidad
Existe un protocolo para diagnosticar el SA aceptado por la red europea de calidad genética humana (EMQN). Cuando se sospecha la existencia de este síndrome, se realiza un cariotipo, ya que con esta prueba se pueden estudiar posibles modificaciones cromosómicas que dañan a la región 15q11-q13. Además de esta técnica, se realiza una prueba de metilación (MS-MLPA), que consiste en la toma de una muestra de ADN del paciente para diagnosticar el SA.




Teniendo en cuenta los resultados de la prueba, se puede obtener:

• Si el patrón de metilación es anormal, el diagnóstico de SA se confirma, pero hay que aplicar otro tipo de técnicas para diferenciar entre disomía uniparental, deleción, y defecto de impronta.

• Si el patrón es normal, no se puede descartar aún el diagnóstico de SA, porque puede haber un 10 % de pacientes que presentan mutación en el gen UBE3A sin que se afecte el patrón de metilación.

Una vez confirmado el diagnóstico de SA mediante el test de metilación, se emplearán otras técnicas para encontrar una causa genética.


Entre las técnicas para detectar el SA se encontraron las siguientes:

Análisis de dosis del patrón de metilación: permite revelar las deleciones tipo I y tipo II que son las más frecuentes, deleción intersticial de novo 15q11-q13 y mutaciones intragénicas en el gen UBE3A, como se ha explicado anteriormente, así como las atípicas de diferente tamaño y las que afectan a la región reguladora del centro de la impronta, pudiéndose diagnosticar los casos de SA cuya causa es por defecto de la impronta por deleción. 

FISH (Hibridación in situ fluorescente): esta técnica es fiable para diagnosticar el SA por deleción en la región 15q11- q13 mediante muestra de sangre del paciente, algunos hospitales la utilizan como primera opción para diagnosticar esta alteración.

Análisis de microsatélites (PCR): es necesaria una muestra de ADN tanto de los padres como del paciente para realizar esta prueba. Se conoce como microsatélites a segmentos de ADN repetitivos, que varían en tamaño en la población general, utilizándose como marcadores moleculares. La técnica amplía ocho de estos segmentos de ADN, que se sitúan en el cromosoma 15, tanto en los padres como en el paciente. Si se compara el tamaño de los ocho microsatélites del paciente con sus progenitores, se determinará de donde proceden los dos cromosomas 15: si ambos son originarios por parte del padre es una disomía uniparental paternal; en cambio si uno procede del padre y otro de la madre nos encontraríamos ante un defecto de impronta epigenético.7

Cuando la prueba de metilación detecta un patrón normal, se realiza una última prueba: el estudio molecular del gen UBE3A, para diagnosticar casos de SA que están causados por mutaciones en el gen UBE3A. Si los resultados de todos los test son negativos, sigue existiendo una probabilidad del 10 % - 15 % de alta sospecha de casos con SA sin hallazgo de causa genética (síndrome de Angelman clínico).



¿Cuál es su tratamiento?


Actualmente no hay un tratamiento que cure el SA, sin embargo, existe la posibilidad de poder intervenir y tratar al paciente para mejorar su calidad de vida favoreciendo su desarrollo. La intervención de un equipo multidisciplinar compuesto por psicólogos, fisioterapeutas, pediatras, terapeutas ocupacionales, enfermeras, pediatras o logopedas es primordial.


Los mejores resultados de los tratamientos se consiguen cuando el tratamiento se inicia en las primeras etapas de la vida de la persona estando el tratamiento compuesto por:

Terapias para paliar retrasos en la motricidad fina y gruesa.
Potenciación de la comunicación con el uso de dispositivos como: tarjetas de intercambio de imágenes y lenguaje de señas modificado.
Intervención para el Trastorno del Espectro Autista (TEA) cuando esté presente. El resto de tratamiento está enfocado a manejar las alteraciones relacionadas con el SA: reflujo gastroesofágico y estreñimiento: mediante medidas dietéticas y tratamiento farmacológico, cuando sea necesario; insomnio: a través de la administración de fármacos y el uso de terapias conductuales; crisis convulsivas: la principal medida para el tratamiento será la administración de fármacos anticonvulsivos (ácido valproico, clonazepam, y levetiracetam). Esta medida terapéutica es una de las más eficaces, aunque en algunas ocasiones puede ser necesario la combinación mediante una dieta cetogénica y la estimulación del nervio vago para las convulsiones refractarias a la intervención farmacológica.

Protección para la piel y los ojos, cuando existe hipopigmentación sustancial.
Programas de modificación del comportamiento frente a la agresividad, con ayuda farmacológica.

Control de escoliosis y obesidad.

Uso de dispositivos ortopédicos a edad temprana cuando se presenta hipotonía muscular.

Evaluación oftalmológica periódica para tratar el estrabismo y la hipermetropía.

Empleo de toxina botulínica para eliminar el babeo, a través de su inyección a nivel de las glándulas salivares con aplicación local y cuyo efecto dura alrededor de 9 meses, este experimento ha sido probado en pocos casos recientemente.


Interacción con delfines y el medio del agua, permite que disminuya el dolor y que mejore la circulación sanguínea debido a un cambio en las ondas del cerebro que armoniza los dos hemisferios, produciendo bienestar y relajación.

Musicoterapia, muy beneficiosa para la atención a los pacientes con SA, mejorando el estado emocional y calmando el sistema nervioso, controlando los movimientos de las extremidades y las relaciones con los demás.

En etapas posteriores de la infancia, las convulsiones suelen mejorar, aunque pueden reaparecer en la edad adulta. Con la edad, las personas con síndrome de Angelman se vuelven menos hiperactivas y pueden dormir mejor.

La mayoría de las personas con este síndrome presentarán dificultades de aprendizaje y limitaciones del habla a lo largo de su vida. En la edad adulta, se puede perder cierta movilidad y las articulaciones pueden presentar rigidez.

Las personas con síndrome de Angelman suelen tener una buena salud general y con frecuencia pueden mejorar su comunicación y adquirir nuevas habilidades.












Referencias bibliográficas

 Nhs.uk. Retrieved March 30, 2025, from https://www.nhs.uk/conditions/angelman-syndrome/h

Retrieved March 30, 2025, from http://ttps://www.angelman.org/wp-content/uploads/2015/11/sindrome_de_angelman_3_29_10.pd

Angelman.org. Retrieved March 30, 2025, from https://www.angelman.org/wp-content/uploads/2015/11/sindrome_de_angelman_3_29_10.pd

Angelman.org. Retrieved March 30, 2025, from https://www.angelman.org/wp-content/uploads/2015/11/sindrome_de_angelman_3_29_10.pd

Cobo-Álvarez, D. A., Veloz-Pico, A. C., & Samaniego-Vargas, A. S. (2022). Síndrome de Angelman. Revista Información Científica, 101(5), 4047. https://revinfcientifica.sld.cu/index.php/ric/article/view/4047





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