Su diagnóstico:
La mayoría de los niños con síndrome de Angelman son diagnosticados entre los 9 meses y los 6 años de edad, cuando se hacen evidentes los síntomas físicos y conductuales.Para realizar y confirmar el diagnóstico se utiliza un análisis de sangre. Se realizarán varias pruebas genéticas con la muestra de sangre. Estas pruebas buscan:
- Cualquier cromosoma o fragmento de cromosoma que falte.
- Cambios en el gen UBE3A de la madre o del padre que pueden haber transmitido.
- Cambios en el gen UBE3A del niño que le impedirían funcionar.
Para cada niño con síndrome de Angelman, es importante conocer la mutación genética que causó la afección. Esto ayuda a determinar la probabilidad de tener otro hijo con síndrome de Angelman.
Alteraciones de desarrollo y físicos (obtenido del documento del 2005 referido a criterios Diagnósticos Consensuados)
Consistente (100%)
− Desarrollo demorado, funcionalmente severo.
−Alteración de movimientos o de equilibrio, usualmente ataxia en el caminar y/o movimientos temblorosos de los miembros. El temblor en los movimientos puede ser leve. Puede no parecer realmente ataxia, pero suele ser un caminar vacilante, inestable, errático o con movimientos rápidos y torpes.
− Conducta hiperactiva.
− Problemas de habla: ausencia del habla, o un uso mínimo de palabras. Mayor habilidad en la comunicación receptiva (comprensión) mas que en la verbal.
Frecuente (más del 80%)
En la actualidad:
¿Cuál es su tratamiento?
Actualmente no hay un tratamiento que cure el SA, sin embargo, existe la posibilidad de poder intervenir y tratar al paciente para mejorar su calidad de vida favoreciendo su desarrollo. La intervención de un equipo multidisciplinar compuesto por psicólogos, fisioterapeutas, pediatras, terapeutas ocupacionales, enfermeras, pediatras o logopedas es primordial.
Los mejores resultados de los tratamientos se consiguen cuando el tratamiento se inicia en las primeras etapas de la vida de la persona estando el tratamiento compuesto por:
Terapias para paliar retrasos en la motricidad fina y gruesa.
Potenciación de la comunicación con el uso de dispositivos como: tarjetas de intercambio de imágenes y lenguaje de señas modificado.
Intervención para el Trastorno del Espectro Autista (TEA) cuando esté presente. El resto de tratamiento está enfocado a manejar las alteraciones relacionadas con el SA: reflujo gastroesofágico y estreñimiento: mediante medidas dietéticas y tratamiento farmacológico, cuando sea necesario; insomnio: a través de la administración de fármacos y el uso de terapias conductuales; crisis convulsivas: la principal medida para el tratamiento será la administración de fármacos anticonvulsivos (ácido valproico, clonazepam, y levetiracetam). Esta medida terapéutica es una de las más eficaces, aunque en algunas ocasiones puede ser necesario la combinación mediante una dieta cetogénica y la estimulación del nervio vago para las convulsiones refractarias a la intervención farmacológica.
Protección para la piel y los ojos, cuando existe hipopigmentación sustancial.
Programas de modificación del comportamiento frente a la agresividad, con ayuda farmacológica.
Control de escoliosis y obesidad.
Uso de dispositivos ortopédicos a edad temprana cuando se presenta hipotonía muscular.
Evaluación oftalmológica periódica para tratar el estrabismo y la hipermetropía.
Empleo de toxina botulínica para eliminar el babeo, a través de su inyección a nivel de las glándulas salivares con aplicación local y cuyo efecto dura alrededor de 9 meses, este experimento ha sido probado en pocos casos recientemente.
Interacción con delfines y el medio del agua, permite que disminuya el dolor y que mejore la circulación sanguínea debido a un cambio en las ondas del cerebro que armoniza los dos hemisferios, produciendo bienestar y relajación.
Musicoterapia, muy beneficiosa para la atención a los pacientes con SA, mejorando el estado emocional y calmando el sistema nervioso, controlando los movimientos de las extremidades y las relaciones con los demás.
En etapas posteriores de la infancia, las convulsiones suelen mejorar, aunque pueden reaparecer en la edad adulta. Con la edad, las personas con síndrome de Angelman se vuelven menos hiperactivas y pueden dormir mejor.
La mayoría de las personas con este síndrome presentarán dificultades de aprendizaje y limitaciones del habla a lo largo de su vida. En la edad adulta, se puede perder cierta movilidad y las articulaciones pueden presentar rigidez.
Las personas con síndrome de Angelman suelen tener una buena salud general y con frecuencia pueden mejorar su comunicación y adquirir nuevas habilidades.
Referencias bibliográficas
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Retrieved March 30, 2025, from http://ttps://www.angelman.org/wp-content/uploads/2015/11/sindrome_de_angelman_3_29_10.pd
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Cobo-Álvarez, D. A., Veloz-Pico, A. C., & Samaniego-Vargas, A. S. (2022). Síndrome de Angelman. Revista Información Científica, 101(5), 4047. https://revinfcientifica.sld.cu/index.php/ric/article/view/4047







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